Miércoles, junio 28, 2017
Otium

Kraftwerk: nosotros, robots

Jaime Paz Burgos 24/03/2016 Música
The_Man_Machine_Kraftwerk

Cuando Isaac Asimov publicó su primera recopilación de relatos sobre androides en 1950 a la que dio el título de unos de los relatos, Yo Robot, unos niños de Düsseldorf llamados Ralf Hütter y Florian Schneider apenas sabían hablar.

Dieciocho años más tarde, tras conocerse en una academia de música de su ciudad, estos dos niños, ya veinteañeros, decidieron comenzar a experimentar con la última tecnología disponible y se dieron cuenta de que los sonidos que conseguían podrían interesar a públicos concretos.

En tan sólo dos años construyeron algo a lo que llamaron Kling Klang. Si googleáis, se os explicará que Kling Klang era el estudio de grabación de la banda Kraftwerk… Pero no.

Kling Klang era una nave espacial, un coche supersónico, una fábrica de robots, una base en Marte, una súper-autopista del futuro, una búnker nuclear, un tren de alta velocidad, un universo computerizado…aunque, sirvió también para grabar en formato magnético los experimentos sonoros (que no musicales) de Kraftwerk, los cuales, en algunos casos, se convirtieron en discos editados, de ahí la errónea nomenclatura que encontraréis en la red.

Kraftwerk en directo (MoMA - 2012)

Kraftwerk en directo (MoMA – 2012)

Si Asimov fue el padre (o al menos uno de ellos) de la ciencia ficción escrita, Kraftwerk son los padres de la ciencia ficción sonora. A modo de ejemplo, su disco The Man Machine (1978) es un universo de sonido futurista y visionario, y a la vez crudo, frío, cuadrado, tal y como los miembros de la banda se imaginaban el futuro. Ellos mismos se fabricaban sus propios instrumentos, lo que daba a sus grabaciones un sonido único.

Tanto interiorizaron lo automático, programado, estructurado de su sonido (o si queréis, música), que en algunos de sus conciertos, o partes de ellos, los humanos que formaban la banda fueron sustituídos por robots, igual que en una película de ciencia ficción.

El futuro llegó en 1978 con Kraftwerk.

Hay que tener en cuenta que en 1978 no existía el tecno pop, ni el synth pop, ni el techno, ni el house, ni el dance, electro, drum n bass, dub step, acid house, bla bla bla…

Muy probablemente, todo empezara con Kraftwerk y sus robots.

Ja tvoi sluga, ja tvoi rabotnik…

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestEmail this to someone

Sobre el autor

Librepensador, DJ, experto en comercio exterior, escritor sonámbulo. Acabo de publicar "El Colapso".

Comentarios temporalmente desactivados.

background